El paradigma de la web 2.0
09-03-2008 - Escrito en Pienso, Luego ExistoComo testigo y actor de las redes sociales que se han creado en el último tiempo, bajo el alero de la llamada Web 2.0, comento algunas reflexiones que me vienen dando vuelta desde hace un tiempo.
El paradigma de la web 2.0 se sostiene en 4 pilares: perfilización, navegación, relación y creación autónoma de contenidos.
Los sitios de esta "era" pretenden conocerte sobre la base de la personalización de tus características como usuario, afinidades como persona, preferencias personales, etc. Sobre la base de ese conocimiento -que nace del registro y se extiende sobre una maraña de herramientas de "seteo"-, es posible ofrecer contenidos personalizados de acuerdo con las propiedades de cada persona.
La variable navegación apunta a ser capaz de automatizar procesos que reproduzcan ese "paso, recorrido" del usuario y -en función de lógicas de navegación- parametrizar la entrega de contenidos a diferentes clusters o grupos de usuarios. Idealmente, la oferta de contenidos podría llegar a ser uno a uno, pero pensando en que en gran medida la minería de datos requiere de volúmenes de información, es más factible la entrega de estancos de información a grupos de personas.
El factor relación se refiere al viejo "dime con quien andas y te diré quien eres". Las comunidades virtuales generan lazos y relaciones. Considerar con quién te relacionas y comunicas también es clave si lo que se pretende es ofertar contenidos.
Aunque es cierto que la existencia de sitios cuyos contenidos nacen de los propios usuarios es cosa vieja y conocida (Evolt.org es un ejemplo), y que quizás esto de la Web 2.0 no es más que un necesario rebautizo para reimpulsar a un Internet del siglo 21; lo cierto es que la Web 2.0 se sustenta en la producción de los contenidos desde la propia comunidad a partir de la participación de quienes están involucrados.
La web 2.0 entonces es mucho más que el resultado de la "buena onda" y necesidad de relacionamiento virtual de las personas. Supone partir de la base de que los usuarios esperan que pasen cosas en los sitios a los que concurren y exista un motivo real por el cual intersarse.
Las 4 variables señaladas son en verdad el punta pie inicial del behavior targeting. Estos principios me remontan a mi experiencia en Copesa para el proyecto de implementación de Vignette en La Tercera.cl. Corría 2002.
En ese emblemático proyecto, el objetivo último era conocer al dedillo las necesidades e inquietudes de los usuarios/lectores, no sólo para ofertarles más contenidos, sino productos y servicios que -tanto presentes virtualmente, como presencialmente- lograran conquistar, y luego fidelizar.
Uno de los puntos que hoy aventaja esta Web 2.0 respecto de 2002, dice relación en el hecho de que hoy por hoy Internet sí es una gran telaraña, sustentada no sólo en la hipervinculación, sino en el cruce de servicios. Es así como Linkedin se apoya en Gmail, Wayne con Hotmail, Lastfm concreta sus ventas en Amazon. Todos tienen Adwords, e Internet ya no se comprende sin este soporte de servicios que no tiene otro fin más que dejar de inventar la rueda y aprovechar las fórmulas exitosas.
Soy asidua de algunos webs de esta 2.0 y otros sólo los he conocido como mero espectadora. En este tiempo, no dejan de rondarme algunas dudas y creencias:
- ¿Qué tanto se puede personalizar la entrega de contenidos? ¿realmente conocemos al usuario?
- ¿Por qué se desaprovecha la concurrencia de usuarios? El saber que otros están conectados cuando yo lo estoy está poco aprovechado en términos de relación; sigue siendo muy informativo.
- La mayoría de sitios supone un comportamiento dentro de reglas que no siempre se detallan. A veces, pareciera que los sitios están hechos para una mentalidad muy anglosajona. En efecto, es fácil encontrar los "shortcuts" donde omitir los protocolos.
- Relacionado con lo anterior, me cuestiona la veracidad de la información. Es posible llegar a pensar que parte del contenidos de las redes sociales esté montada sobre farsas, con contenidos que usuarios se inventen. Claramente, sino partimos del principio de buena fe, el paradigma no se sostiene.
- Sin considerar a los freakies que trabajamos en Internet desde hace ya casi una década, la Web 2.0 tiene un componente etario no menor. Por razones de ocupación y por tanto tiempo, la gente de mi generación se asombra de sólo pensar que podrían destinar parte de su preciado tiempo a escribir gratuitamente en un web y menos a comentar posts de otros. Aparte del factor tiempo, la necesidad de comunicarse en los adolescentes pareciera ser un componente que los hace más susceptibles a este tipo de medios, y donde claramente se ha llegado a crear una forma de comunicación muy ubicua.
- Ese compartir contenidos, conocimientos, ¿se sostiene por sí sólo? Realmente, el postear ¿es desinteresado? ¿Qué buscamos, qué encontramos y qué no?
Tags: marketing • web 2.0


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