Hace 21 años me sedujeron con su Danza rota, Persiana americana y Vitaminas. Corría 1986 y para el Festival de Viña del Mar poco más y me toman presa los Carabineros ante mi sospechoso baile "epiléptico" en uno de los pasillos de la galería de la Quinta Vergara. La euforia era tal por ver a mis ídolos de adolescencia, el trío argentino Soda Stereo, con sus trajes y peinados new wave, hoy obsoletos y ridículos.
En ese entonces me gustaba su bajista Zeta Bosio, aunque hubo momentos en que me acerqué a Gustavo Ceratti, pero todo volvió a su cauce normal, no en vano me casé con un bajista.
Hace 10 años que Soda Stereo no se presentaban en un escenario chileno. Hace 10 años en realidad que no lo hacían en ninguno del mundo, porque en 1997 se despidieron con sus "Gracias totales" y cada uno encaminó su rumbo, Ceratti haciendo una carrera de solista destacada.
No sé si es que hacía mucho tiempo que no iba a un concierto, pero si hay algo que llamó mi atención en el recital de anoche 31 de octubre, fue la cantidad de personas que usó su aparato móvil (celular) para sacar fotos, transmitir en vivo las canciones, chatear con la blackberry, enviar SMS, enviar MMS con las fotos del momento, o simplemente transmitir su emoción a un amigo o familiar. Hablo con conocimiento de causa, yo también lo hice. Y también anoche vi miles de cámaras fotográficas en acción.
De hecho en un momento Ceratti dijo algo así como "Pueden encender lo que quieran" y la gente levantó sus palmas con su celular en la palma, y Ceratti acotó "...y también encender de lo bueno" (haciendo un gesto como de fumarse un porro (pito).
A los 14 años cuando los vi por primera vez en Viña la emoción me embriagó y sólo la pude compartir con el grupo de amigos que me acompañaba.
Hoy 21 años después puedo transmitirla en vivo gracias al avance tecnológica y a nuestra mediatizada vida digital que no nos deja tranquilos ni escuchando a Soda.
Sí hay algo que resultó frustrante esta vez y es que la amplificación de sonido y la reproducción de imagen en las 3 pantallas gigantes dispuestas en el Estadio Nacional no estuvieron a la altura de este mundo digitalizado. La banda se lució, pero no se escucho demasiado bien. La calidad de las imágenes seguía siendo de la década de los 90, con mucho píxel o detalle, sin la opción real de ver las arrugas que a estas alturas debe tener el trío ; )
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